Azucar blanca Dulce Veneno

El azúcar y los dulces

Uno de los principales defectos de la alimentación moderna es el exceso de dulces, lo que equivale a decir el exceso de azúcar blanco.

El azúcar blanco es sacarosa prácticamente pura, que únicamente suministra al organismo calorías vacías: no contiene vitaminas ni minerales, y, por supuesto, tampoco proteínas ni grasas. Sólo aporta un exceso energético que el hombre de los países desarrollados no necesita en absoluto, por lo que, debido a su generalizado consumo, es una de las principales causas de obesidad y sobrepeso.

Por otra parte, el azúcar no sólo es peligroso porque favorece la obesidad. Es bien conocida su relación con la caries dental, y se lo considera una de las causas importantes de las enfermedades cardíacas.

El azúcar se ha ido introduciendo cada vez más en la dieta a lo largo del último siglo. A mediados del siglo xix, el consumo diario medio en Inglaterra era de 35 gramos por persona, y en el año 1970 había llegado a los 144 gramos; la costumbre de endulzar toda clase de bebidas y postres (café, leche, té, yogur, etc.), así como la inclusión de azúcar en gran cantidad de productos industriales (refrescos embotellados, conservas, mermeladas, etc.) ha disparado enormemente su consumo.

Una de las más importantes medidas dietéticas de cara a una vida más sana, consiste en evitar al máximo el azúcar blanco. Para ello, conviene sustituirlo por miel, acostumbrarse a tomar las cosas menos endulzadas (con lo cual, de paso, se aprecia mejor su sabor natural) y reducir al máximo el consumo de productos azucarados.

La glucosa es un azúcar que se encuentra generalmente con otros azúcares, en frutas y verduras. Es un material clave en el metabolismo de todas las plantas y animales. Muchos de nuestros alimentos principales se convierten en glucosa en nuestros cuerpos. La glucosa está siempre presente en nuestro flujo sanguíneo, y a menudo se la llama azúcar sanguínea.
La fructosa es el azúcar de las frutas.
La maltosa es el azúcar de la malta.

La lactosa es el azúcar de la leche.
La sacarosa es azúcar refinada de la caña de azúcar o de la remolacha.

 

Efectos y consecuencias del azucar en nuestro organismo

El azúcar refinado es mortal para el ser humano porque proporciona sólo lo que los especialistas en nutrición describen como calorías vacías o desnudas. Además, el azúcar es peor que nada, porque drena y extrae las preciosas vitaminas y minerales del cuerpo por las demandas que su digestión, desintoxicación y metabolismo producen sobre todo el organismo.

Para nuestro cuerpo el equilibrio es tan esencial que tenemos muchas formas de contrarrestar el shock brusco de una gran ingestión de azúcar. Los minerales como el sodio (de la sal), potasio y magnesio (de las verduras) y calcio (de los huesos) son movilizados y usados en una transmutación química; se producen ácidos neutros que tratan de restablecer el factor de equilibrio ácido-alcalino de la sangre a un estado más normal.

Si se consume azúcar todos los días, se produce continuamente una condición excesivamente ácida en el cuerpo, y se necesitan cada vez más minerales de lo profundo del cuerpo para tratar de rectificar el desequilibrio. Finalmente, con objeto de proteger la sangre, el organismo extrae tanto calcio de los huesos y dientes, que éstos empiezan a cariarse sobreviniendo al final una debilidad general.

A la larga, todo exceso de azúcar afecta a todos los órganos del cuerpo.

Al principio se almacena en el hígado en forma de glucosa (glicógeno). Puesto que la capacidad del hígado es limitada, un consumo diario de azúcar refinado (más la cantidad necesaria de azúcar natural) hace que el hígado pronto se hinche como un globo. Cuando el hígado está abarrotado hasta su capacidad máxima, el exceso de glucógeno retorna a la sangre en forma de ácidos grasos. Estos son transportados a todas las partes del cuerpo y almacenados en las áreas menos activas: el vientre, las nalgas, las mamas y los muslos.

Cuando estas áreas relativamente inofensivas están repletas, los ácidos grasos se distribuyen entonces entre los órganos activos, como el corazón y los riñones. Estos órganos empiezan a disminuir su función; finalmente, sus tejidos degeneran y se convierten en grasas. El cuerpo entero queda afectado con su capacidad reducida, creando una presión sanguínea anormal. El azúcar refinado carece de minerales naturales (los cuales, sin embargo, se encuentran en la remolacha y en la caña de azúcar). Nuestro sistema nervioso parasimpático queda afectado; y los órganos que éste gobierna, como el cerebelo, se vuelven inactivos o se paralizan. (Raramente se piensa que la función del cerebro es tan biológica como la digestión). Los sistemas circulatorio y linfático son invadidos, y la calidad de los glóbulos rojos empieza a cambiar. Aparece una formación excesiva de glóbulos blancos y disminuye la creación de los tejidos.

La tolerancia y poder inmunizante de nuestro cuerpo se van limitando, impidiéndonos reaccionar efectivamente ante los ataques extremos, sean estos el frío, calor, mosquitos o microbios. Un exceso de azúcar tiene un fuerte efecto adverso sobre el funcionamiento cerebral; la clave para un funcionamiento ordenado del cerebro es el ácido glutámico, un compuesto vital que se encuentra en muchas verduras. Las vitaminas B tienen un papel muy importante en la división del ácido glutámico en compuestos antagónico-complementarios que producen una orden de proceder o de controlar en el cerebro. Las vitaminas B son también producidas por bacterias simbióticas en nuestros intestinos. Cuando se toma azúcar refinada cada día, estas bacterias se marchitan y mueren, y disminuye mucho nuestra reserva de vitamina B. Un exceso de azúcar causa adormecimiento, haciéndonos perder nuestra capacidad para calcular y memorizar.

Efectos mentales de la ingesta de azúcar:

La medicina oriental tradicional ha insistido siempre en afirmar que mente y cuerpo no es una dualidad. Lo que llamamos enfermedades y males son simplemente síntomas de que todo el cuerpo está desequilibrado. Para hacer integrar de nuevo a una persona, sólo tiene que comer alimentos integrales y naturales.

Sagen lshitsuka, popular médico anti-médico japonés (era llamado de esta forma por su insistencia en cortar con los métodos tradicionales a pesar de la adopción en el Japón de muchas prácticas de la ciencia y medicina occidental desde el siglo XIX), enseñaba a sus discípulos/as que lo que Occidente llamaba enfermedades mentales podía curarse con una dieta adecuada.

Por otro lado, en su obra Psiquiatría Ortomolecular, el doctor Pauling escribe:

“El funcionamiento del cerebro y del tejido nervioso es sensiblemente más dependiente de la tasa de reacciones químicas que el funcionamiento de otros órganos y tejidos. Creo que las enfermedades mentales están causadas en su mayor parte por tasas de reacciones anormales, determinadas por la constitución genética y la dieta, y por concentraciones moleculares anormales de sustancias esenciales . . . La selección alimentaria y farmacéutica en un mundo que está sufriendo un rápido cambio científico y tecnológico puede a menudo distar mucho de lo mejor”.

Por si todo eso fuera poco ,  ademas el azucar vuelve estupido ! 

para combatir la tonteria tendremos que dejar el consumo de azucar refinado

 

 

 

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1 Response

  1. victor dice:

    me gustò mucho el articulo,lo puse en facebook para mis amigos,yo compro miel a granel para usar todos los dias.estoy comiendo casi todo al vapor.poco de heladera.mucha zanahoria rayada fina.

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